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¿CÓMO EXPLICAR LA SEPARACIÓN A NUESTROS HIJOS?

¿Cómo explicar la separación a nuestros hijos?

Ésta es una de las cuestiones que más preocupa a los padres y madres en un proceso de separación, desde el interés de proteger a los hijos y de que el impacto sea el menor posible en ellos.

Lo ideal sería que los hijos fueran informados por sus padres (conjuntamente) de este hecho de forma adecuada, según su edad, evitando hablar 

mal de su padre o madre y concediéndoles tiempo para que asimilen y entiendan la nueva realidad. Cuando aportamos confianza y seguridad, los niños se adaptan mucho mejor a los cambios.

No hay un momento estándar estipulado para comunicarlo, varía según el caso, pero sí es necesario que se haga con tiempo suficiente para que puedan asimilar la decisión y los cambios que van a tener lugar antes de que ocurran. En la mayoría de ocasiones, este momento podría ser entre una y tres semanas antes de que el padre o la madre abandone el domicilio familiar.

Resulta de gran ayuda preparar previamente lo que se les va a trasladar y elegir un momento sin prisas para hacerlo. Un momento que sea realmente para ellos y en el que se exprese claramente que los padres van a seguir ahí, van a poder disfrutar y disponer de ellos cuando lo necesiten y les van a seguir queriendo.

 

Recuerda que:

  • Es una conversación que los niños nunca van a olvidar y hay que hacerlo en el momento oportuno, ni muy pronto ni demasiado tarde.
  • No pretender el papel del “bueno de la película”, sino darles un mensaje positivo común: “los dos os queremos mucho y los dos queremos estar con vosotros”.
  • Hay que hablarles con claridad y mucha sinceridad y siempre que sea posible, hacerlo los dos padres conjuntamente (si no lo fuera, nos aseguraremos de presentar una imagen respetuosa de la otra persona).
  • Explícales qué es la separación y lo que supone, haciéndoles ver que es una decisión muy pensada, meditada y definitiva, asegurándoles que continuáis queriéndoles como antes.
  • Hazlo desde una actitud calmada, ofreciendo seguridad en lo que está por venir, dejando claro que aunque la pareja se haya roto, la familia continua.
  • Explícales con quién va a vivir y dónde, cómo y cuándo va a ser la relación con el padre/madre que se vaya de casa. Háblales sobre los cambios que van a tener lugar, para que estén preparados cuando sucedan.
  • Anímales a que expresen lo que piensan y sienten, permitiendo tener emociones “negativas” como rabia, enfado, miedo, tristeza, …
  • Si hay varios hijos, se puede ofrecer un mensaje común estando todos juntos y en otra ocasión ampliar la información por separado según la edad de cada uno.

 

  • Con hijos menores de 5 años: las explicaciones deben ser sencillas, concretas, claras y cortas. Les explicaréis qué progenitor abandonará el domicilio y cuándo y en qué entorno le verán y que los dos les queréis mucho.
  • Hijos de 5 a 8 años: necesitan más información, ya que la separación les afectará a nivel emocional y personal. En estas edades es probable que los niños se culpen de la separación y que fantaseen con la reconciliación y también son probables los conflictos de lealtad. Les tenéis que dejar muy claro que los dos les queréis como lo hacíais antes de tomar la decisión y lo vais a seguir haciendo.
  • Hijos de 9 a 12 años: son capaces de ver el divorcio como algo que escapa a su control, por lo que no interiorizan un sentimiento de culpa. Al mismo tiempo, tienen un sentido más estricto de lo que está bien y mal, llegando a enfadarse con aquél/aquélla que perciban que infringe las normas. Con frecuencia toman partido por uno de los progenitores diferenciando entre “culpable” e “inocente”.
  • Hijos adolescentes: es una etapa de emociones y comportamientos contradictorios ya de por sí, por lo que no es de extrañar que se acentúen con la separación. En la adolescencia, las emociones se viven con gran intensidad.

Tras hablar con ellos, tenemos que asegurarnos de dejar abierta la posibilidad a un diálogo posterior y sobre todo que puedan expresar sus emociones. Para esto, podéis hacer preguntas como: ¿Quieres hacernos alguna pregunta? ¿Cómo te sientes? ¿Qué piensas? ¿Quieres hablar con alguna otra persona?

El mensaje podría ser algo así:

Aita/ama y yo vamos a terminar nuestra relación de pareja y empezaremos a vivir en casas separadas. Aunque vayamos a dejar de ser pareja, os vamos a seguir queriendo y cuidando siempre. Esto es algo que no va a cambiar nunca. Como para los dos es importante que sigáis manteniendo una relación estrecha con nosotros, tomaremos acuerdos sobre cuál es la mejor manera de conseguirlo. Esta decisión no tiene nada que ver con algo que hayáis hecho vosotros ni podéis hacer nada para cambiarla. La hemos tomado por nuestras dificultades como adultos. Os informaremos sobre las decisiones que vayamos tomando de cara a la nueva organización familiar.

Lo ideal sería que no se quedara en una conversación en un momento puntual, sino que se hiciera de forma periódica, antes y después del divorcio o la separación. El diálogo va a ser de gran ayuda para que puedan entender y aceptar lo que está pasando.

Son muchos los casos en que los hijos comienzan a verbalizar o mostrar su malestar por la separación no en el momento en el que tiene lugar, sino un año después (o más), lo que suele desconcertar a los progenitores que pensaban que ya lo habían superado.

Explicar a los hijos la separación no es fácil y hay que tener en cuenta que las reacciones pueden ser diferentes. Sea de la forma que sea, lo más importante es que les llegue claro el mensaje de que los padres seguirán estando con ellos a pesar de la decisión tomada.

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